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jueves, 11 de octubre de 2007

"SA CASAO EL DE LOS CUADROS..."

Cuando llegué ayer del trabajo, Rosa me dió la exclusiva: "Sa casao el de los cuadros".

En un primer momento me quedé en blanco, pensando "si nosotros ya tenemos cuadros, a tí qué más te da que se haya casado", creyendo que el problema era que el hombre habría cerrado la tienda para irse de viaje de novios o yo qué se...

Como le puse cara de cuadro (nunca mejor dicho), pero de los abstractos, debió comprender que no sabía de qué ñoras me estaba hablando, y entonces me aclaró: "Que se ha casao el de la baronesa, el de la Thyssen...", "¡¡Ah, coño!! haber empezado por ahí. Como somos íntimos, lo que te molesta es que no nos haya invitao...", "Cómo eres ¿eh?, que digo que se casó anoche, por la iglesia, en secreto, no ha ido su madre, la novia va embarazada y no han hecho ni cursillos ni nada, además, les han permitido vender la exclusiva, ¡¡qué morro tienen!!"...

Pues eso mismo digo yo, que qué morro tienen, pero no ellos, sino la iglesia por consentir tamaño clasismo.

Aquí, un pobre desgraciao, si se quiere casar tiene que pasar por el aro de los cursillos. En muchos sitios los fotógrafos y las flores los tiene que contratar el propio cura, por lo visto tienen comisión, que se llevan poco entre cepillos y velas (y dice mi madre que ya no son de verdad, que son una especie de bombillas tipo las que se ponen en el belén para que parezca fuego en el horno).

Y si no cuando hay que anular un matrimonio... Si hay billetes por delante, no te preocupes que ya verán ellos la forma de que no se haya consumado, aunque estés treintaycuatro años casao y tengas familia numerosa.

Mis sobrinos han tenido que hacer TRES años de catecismo o catequesis o como se diga, que no estoy yo puesto. ¡Ojo! y los padres tienen que ir a misa los domingos a llevar a los chiquitos. Si cuando van a hacer la comunión están ya hasta los h..... de misas, no van rumbo a lo desconocido como íbamos nosotros, con esa ilusión, esperando que te den la hoja delgada y redonda de pan ácimo, y a ver si tenías suerte y te tocaba probar el vino y descubrías a qué sabía. Yo recuerdo que comulgué con espíritu inocente, creyéndome lo que estaba haciendo, pero ahora.... Ahora es distinto, los niños no son tan niños y vienen de vuelta de muchas cosas. Les observo y creo que lo único que les importa es ver si tienen suerte y les regalan la Gueimboi...

No tengo nada en contra de ninguna de las religiones, cada cual es libre de creer en lo que quiera, pero si me pongo a analizar... bueno... pa qué.

Salud.